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El CEO de NetHome.es cuestiona el consejo de independizarse de alquiler; 'Ya no funciona'

El CEO de NetHome.es cuestiona el consejo de independizarse de alquiler; 'Ya no funciona'

David García, CEO de NetHome.es, ha gestionado más de 1.000 compraventas en la Comunidad de Madrid con un modelo poco habitual en el sector: tarifa fija de 2.990 euros en lugar de comisión porcentual. Pero lo que le ha traído hasta aquí no es su modelo de negocio, sino una tesis que incomoda a partes iguales a políticos, caseros, colegas de profesión y — esto es lo inesperado — a los propios padres: ''que España ha convertido la vivienda en una suscripción vitalicia, y que seguimos educando a nuestros hijos para entrar en ella con el manual de instrucciones de hace veinte años''.

Usted repite una frase que se ha hecho popular entre sus clientes: que el alquiler es “el Netflix de por vida en la vivienda”. Explíquese.

Es la comparación más exacta que he encontrado. Una suscripción es eso: pagas todos los meses por usar algo que nunca será tuyo. La diferencia es que Netflix cuesta 15 euros y lo cancelas con un clic. El alquiler medio que paga un joven en España ronda los 1.200 euros y es la única suscripción de la que no puedes darte de baja, porque darte de baja significa quedarte sin techo. Y hay otra diferencia peor: Netflix no sube un 82% en una década. El alquiler, sí.

Y aquí viene su afirmación más polémica: usted dice que los padres que animan a sus hijos a independizarse de alquiler se equivocan.

Y lo mantengo, aunque sé que escuece, porque va contra todo lo que nos enseñaron. Para nuestra generación, empujar al hijo a irse de casa era educarlo: “búscate un alquiler, espabila, así aprendí yo”. Y era verdad — hace veinte años. Hoy ese consejo, dado con todo el cariño del mundo, puede ser la peor decisión financiera en la vida de tu hijo. Le estás mandando a un mercado donde el alquiler se comerá toda su capacidad de ahorro y donde cada año que pasa dentro, la compra se aleja un poco más, porque la vivienda sube más rápido de lo que él puede ahorrar. Los datos son tozudos: para un joven con sueldo medio, reunir la entrada de un piso viviendo de alquiler lleva cerca de una década; haciéndolo desde casa de sus padres, la mitad. No es comodidad, no es “generación blandita”: es la única estrategia financiera que las matemáticas permiten hoy. El plan ya no es “vete y espabila”. El plan es: quédate, ahorra con disciplina, y sal por la puerta de la compra, no por la del alquiler. Tengamos en cuenta que si el alquiler medio es de 1.200 euros, solo tomando este dato sin mirar el resto de gastos de emancipación, estaríamos ahorrando, con una buena disciplina, mas de 50.000 euros en algo menos de 4 años. Claro esta que lo que deben de hacer es ahorrar en una edad muy temprana, tener esa educación financiera de posponer la recomensa.

¿No está culpando a las familias de un problema que es de precios, de salarios y de falta de vivienda?

Al revés: estoy diciendo que las familias pueden proteger a sus hijos de un problema que ni los precios ni los salarios van a resolver a corto plazo. La política de vivienda tarda décadas; la educación financiera de tu hijo empieza esta noche en la cena. Y aquí lanzo la pregunta que de verdad me quita el sueño: ¿en qué momento le enseñamos a un chaval de 18 años lo que es el interés compuesto, una entrada, un TIN, un TAE? En ningún momento. Ni en la escuela ni en casa. Este país no enseña educación financiera y luego se sorprende de que una generación entera acabe atrapada en una suscripción vitalicia.

Hay quien le responderá: los jóvenes no pueden ahorrar, pero tampoco ayuda cierto nivel de gasto. ¿Se atreve a entrar ahí?

Me atrevo, pero deje que lo diga bien, porque este tema se caricaturiza enseguida. No voy a caer en el discurso fácil de “los jóvenes se lo gastan todo en caprichos”: los datos demuestran que el problema de fondo es estructural, y quien diga lo contrario, miente. Un alquiler que se come el sueldo entero no se arregla dejando de ir a cenar. Pero también sería mentirles decirles que sus decisiones no importan. Si no hay un plan, el teléfono de mil euros, las zapatillas de doscientos y los tres viajes al año no son el problema — son el síntoma de que nadie te ha enseñado a tener un plan. La educación financiera no consiste en no gastar: consiste en saber cuando toca hacerlo, y viviendo con los padres es el momento de ahorro, no de gastos superfluos.

Ustedes, como agencias, también encarecen la vivienda con sus comisiones.

Hace muy bien en decirlo, porque es la parte que mis colegas prefieren que no se cuente. La comisión media del sector, entre el 3% y el 5%, es una reliquia de otra época. Cuando el piso medio costaba 200.000 euros, el 5% eran 10.000. La vivienda en la Comunidad de Madrid ha subido un 77% desde 2019: ese mismo piso hoy ronda los 350.000 y la comisión se va a 17.500 euros — por exactamente el mismo trabajo. ¿Las fotos son un 77% mejores? ¿El papeleo, un 77% más difícil? No. El sector cobra un porcentaje de la burbuja, y por eso a una parte del sector la burbuja le viene de maravilla. Y hay un detalle que casi nadie sabe: esa comisión no la paga el vendedor. El vendedor la suma al precio que quiere obtener. La acaba pagando el comprador, escondida en el precio, sin saberlo. Aunque también es verdad que el comprador lo paga pero el vendedor deja de percibir lo que podría sacar por su casa…

Su empresa cobra tarifa fija. Esto empieza a parecer un anuncio.

Es legítimo que lo diga, así que le contesto con números y no con eslóganes. En NetHome.es cobramos 2.990 euros fijos. A nosotros que la vivienda suba no nos hace ganar más: nos hace sudar más para vender lo mismo. Con más de 1.000 viviendas gestionadas, el ahorro medio de nuestros vendedores respecto a la comisión tradicional ronda los 15.000 euros — y enseño el desglose de ese cálculo a quien me lo pida, operación a operación, anonimizado. Es más: le reto a pedirle el mismo desglose a cualquier agencia que cobre porcentaje. Nuestra mejor publicidad no la pago yo: son los vendedores que han vivido ese ahorro en sus carnes y nos traen a sus conocidos, y un 4,7 sobre 5 en Google que no se consigue escondiendo números. Si volvemos a la capacidad de ahorro que comentamos y le sumamos los 15.000 euros de ahorro en la vivienda, ya tenemos entrada y nos liberamos de la suscripción de por vida….

Terminemos donde empezamos: la suscripción. Usted tiene dos hijas. ¿Qué España inmobiliaria se van a encontrar?

Esa pregunta me la hago muchas veces, y la respuesta honesta es: si nada cambia, una España donde comprar casa dependerá de la familia que te toque. Y eso no es un mercado, es una lotería de nacimiento. ¿Mi parte? Educarlas financieramente desde ya y pelear por un sector más barato y más transparente, empezando por el mío. ¿La parte de las administraciones? Construir: en 2006 este país iniciaba más de 700.000 viviendas al año; hoy no llega ni a una quinta parte, con más población. No hace falta repetir los errores de la burbuja — aquello fue crédito sin control, no exceso de ladrillo —, hace falta suelo, licencias ágiles y menos costes muertos en cada operación. Porque la alternativa ya la conocemos: una generación pagando eternamente la suscripción… y la siguiente, heredando la cuota en vez de la casa.

Por lidermarketing